target nº 1290
name: robin salvat
classified

| record no | 000001 |
| pronouns | he/him |
| birthday | 26/12 - 19 yo |
| job | thief |
| ethnicity | angel |
| country | Skylathen, aethernalis |
sentencing info
YES!!! practica la alfarería, trasnochar, la comida dulce, la música electrónica, jugar al póker, ¿robar?
NOOO... la lástima, quedarse sólo mucho rato, las bromas sobre su pasado y los dragones por razones desconocidas
| PERSONALIDAD |
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| El sujeto se comporta de forma amable para ganarse la confianza de la gente y poder robar fácilmente. Consta de una gran habilidad de persuasión. |
| PODERES |
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| Camuflaje: Puede mimetizarse con el entorno |
| Pluma bendecida: Puede sanar heridas con sus plumas |
| Vuelo Rápido: Puede aumentar su vel. de vuelo |
| TRAMAS |
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| hermanos mayores (1/7) |
| compañero de banda (0/1) |
| jefe/amor platónico (0/1) |
| ABIERTO A NUEVAS TRAMAS |
| DEBILIDADES |
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| PLATA: AL TOCAR LA PLATA SUS PODERES SE ANULAN |
| MALDICIÓN DE SKYLATHEN: SUS ALAS SE DAÑAN CON FACILIDAD FUERA DE SU REINO |
| LENTA SANACIÓN: SUS HERIDAS SE CURAN MUY LENTAMENTE |
Robin nació una madrugada fría de diciembre, cuando la escarcha aún cubría los tejados de Skylathen y las campanas del distrito alto anunciaban un nuevo heredero para una familia de renombre. Fue recibido con celebraciones, regalos y promesas… pero ese brillo duró poco.Era el séptimo hijo varón, el último, el que llegó cuando ya nadie esperaba nada nuevo. Sus hermanos mayores crecieron como modelos de virtud: brillantes en los estudios, hermosos a los ojos de la sociedad y orgullos constantes para sus padres. Robin, en cambio, siempre parecía llegar tarde a todo.Desde niño aprendió a hacerse pequeño. En la mesa familiar hablaba poco; cuando lo hacía, rara vez alguien lo escuchaba. Las comparaciones eran constantes, a veces crueles, otras simplemente indiferentes, pero siempre presentes. No era que careciera de talento, sino que jamás parecía suficiente. Con el tiempo, ese desdén silencioso fue calando hondo, convirtiéndose en una mezcla de rabia contenida y una necesidad desesperada de ser visto, de importar para alguien.Al llegar a la adolescencia, comenzó a pasar menos tiempo en casa y más en las calles bajas de la ciudad, lejos de los salones pulidos y las sonrisas fingidas. Allí conoció a personas que no le exigían perfección ni linaje, solo lealtad y audacia. Fue así como acabó uniéndose a una banda que operaba en las rutas entre reinos: robos a caravanas, sabotajes, vandalismo gratuito como forma de marcar territorio y desafiar a un mundo que siempre les había dado la espalda.Por primera vez, Robin sintió que pertenecía a algo.El líder de la banda era carismático, peligroso, magnético. Tenía una forma de hablar que hacía sentir importante a cualquiera que le prestara atención, y una sonrisa que prometía complicidad… o problemas. Robin cayó rendido casi sin darse cuenta. Lo que comenzó como admiración pronto se transformó en un amor silencioso, intenso, nunca confesado del todo. Esa figura se convirtió en su ancla y su perdición.
Hubo noches en las que Robin pensó en marcharse. Cuando la violencia escalaba demasiado, cuando el miedo se le quedaba atrapado en el pecho o cuando, al mirarse en algún reflejo, apenas se reconocía. Pero siempre volvía. Volvía por una palabra amable que a veces llegaba, por una caricia disfrazada de recompensa, por la ilusión de ser especial para alguien que nunca se entregaba del todo.La relación entre ambos era desigual, marcada por el poder y la conveniencia. Robin cedía más de lo que admitía, aceptando migajas de afecto a cambio de lealtad absoluta. En el fondo sabía que estaba siendo usado, reducido a un objeto, a un pasatiempo que podía romperse y reemplazarse. Sin embargo, negarlo era más fácil que enfrentarlo. Reconocerlo significaría aceptar que incluso allí, fuera de su familia, seguía sin valer lo suficiente por sí mismo.Así, Robin se fue hundiendo en una espiral de delitos, dependencia emocional y auto negación. Entre robos nocturnos y silencios incómodos, su identidad se fue diluyendo. Ya no era el hijo menor de una familia respetable, pero tampoco el hombre libre que alguna vez soñó ser. Solo un joven atrapado entre el deseo de ser amado y el miedo de quedarse completamente solo.Y mientras Skylathen seguía girando, ajena a su caída, Robin caminaba por sus sombras preguntándose, muy en el fondo, si algún día tendría la fuerza suficiente para romper el ciclo… o si ya era demasiado tarde para salvarse.